Cuando Talamasca, del blog "El cementerio de los libros", se puso en contacto conmigo de parte de Alberto Puyana, ofreciéndome la lectura del libro "El preticante" que él había escrito, no tardé en contestarle afirmativamente, pues me llamó la atención lo que me ofrecía. Y es que, ¿quién puede resistirse a unas cuantas risas y a una obra diferente y original?
Paco Penas, un hombre que nunca está enfermo, tiene que acudir a urgencias del Hospital Puerta de San Pedro y acaba siendo ingresado. A partir de ahí, empezarán las numerosas pruebas para determinar qué le ocurre, pero este proceso estará cargado de sobresaltos, a lo que ayudará también el hecho de tener dos compañeros de habitación tan peculiares como Basilio y Zé Manué (er Chori). Esta es la historia de las aventuras y desventuras de Paco Penas en un hospital de la costa gaditana...
El libro comienza con un prólogo de la escritora Lola Montalvo, en el que nos presenta la obra y nos dice a grandes rasgos lo que vamos a encontrarnos en ella, aderezado también con sus impresiones tras leer la novela.
Tras esto, el propio autor se presenta y nos cuenta cómo surgió la historia en su blog "El preticante", cómo llegó a convertirse a novela y con qué fin y además, qué significa el título del libro.
Todo empieza cuando un enfermero le relata a tres estudiantes de tercer curso una historia para aleccionarles y hacerles ver que para aprender bien deben saber hacer desde hacer un simple análisis de sangre o un electro hasta técnicas más complicadas y todas ellas tienen la misma importancia en el desempeño de su labor.
Paco Penas es un hombre cualquiera. Padre de familia, trabaja en una refinería y es bonachón y de buen carácter. Lo que no sabe es que, a raíz de su ingreso en el Hospital Puerta de San Pedro por una fiebre que persiste, su apacible vida se pondrá patas arriba.
Compartirá la habitación de Medicina Interna nº 305 de la tercera planta del Hospital con el anciano Basilio y con un andaluz muy despierto y vivaracho llamado José Manuel, al que todos llaman "El Chori", personaje muy peculiar y que provocará más de un enredo y momento divertido.
Paco Penas sufre un cúmulo de penalidades, tanto, que pareciese que le han echado un mal de ojo porque. A parte de que su estancia en el hospital se alarga más de la cuenta, padece varios percances, casi todos por culpa de "El Chori". El pobre Francisco sufrirá de insomnio, se verá humillado, le cambiará el humor, se sentirá incomprendido, cargará con diagnósticos imposibles y todas las pruebas médicas habidas y por haber e incluso notará mermada su identidad cuando se vea reducido a un número.
¿Qué decir de "El Chori"? Con un desparpajo andaluz que tumbaría al más pintado y un don con las manos que le hará montar negocio en el hospital, nos ofrecerá situaciones para dejarnos con la boca abierta. Se suceden momentos dramáticos y divertidos, que provocarán más de un lágrima... de risa. Situaciones basadas en hechos reales las más de las veces, pero llevadas a la exageración con el afán de entretener.
Se muestra en la novela el ambiente hospitalario, el estrés del equipo médico, las manías y los vicios de unos y otros, la bendita importancia del timbre en las habitaciones, la atención en urgencias, las situaciones a las que los enfermeros y médicos han de someterse día a día y cómo las desenvuelven, todo ello contado con un humor inteligente y desde un punto de vista irónico y crítico.
Y el final... perfecto para el tono de la historia y en el que Paco y José Manuel sufrirán algún que otro cambio en su vida. No os puedo contar más.
Los personajes están muy bien construidos, son muy vivos, muy reales y en cuanto a la ambientación, es perfecta (se nota que aquí Alberto se mueve como pez en el agua). Si hay algún tecnicismo, es mínimo, en ocasiones muy contadas, se entiende de sobra y está utilizado adrede, para dar bombo y platillo a algún personaje concreto con alardes de entendido. No hay capítulos, sino que es todo un único texto.
Se habla de fallos y aciertos, meteduras de pata, situaciones más cómicas o más dramáticas, pero todas con un punto, con un doble sentido y una enseñanza, capaz de levantar sonrisas y de paso alguna escama.
Podéis imaginarme a la 1:30 de la mañana, después de llevar ya unas diecisiete horas en pie, pero arrellanada en mi sofá sin poder dejar de leer ni de reír, contagiando mi risa a quién en ese momento estaba allí conmigo, que empezó a reírse también pero sin saber de qué. Risas a dúo por culpa de "El preticante" a riesgo de ser abroncados por algún vecino.
Momentos así son los que podréis disfrutar si leéis esta novela de Alberto Puyana, que os animo a no perderos.
Alberto Puyana es, además de enfermero, bloggero y ahora escritor. Su andadura con las letras se inició cuando creó el blog "El preticante", que ha ido alimentando a lo largo de los años con varias anécdotas divertidas e interesantes relacionadas con el mundo de la enfermería. Tras más de dos años contando en él sus historias, decidió, animado por dos compañeros de trabajo, convertirlo en novela seleccionando aquellas entradas que más le habían gustado.
En él sigue contándonos peripecias del pobre Paco Penas (qué bien le viene el apellido), así que si queréis saber de qué pie cojea, no tenéis más que pasaros por su blog. Prometo que el pinchazo no dolerá.






